
¡Felicidades, Senegal! La selección africana se coronó campeona con un contundente 1-0 (un gol fue anulado por Marruecos) en Rabat, superando no solo a su rival en el campo, sino también a toda una serie de adversidades fuera de él.
Antes del partido, la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) publicó un comunicado oficial hacia el país anfitrión, Marruecos. En ese texto, Senegal señaló a los organizadores y a las autoridades locales por no garantizar la seguridad adecuada desde su llegada a Rabat, especialmente en la estación de tren, donde los jugadores quedaron expuestos a aglomeraciones y falta de control.
El comunicado también señalaba la ausencia de un campo de entrenamiento asignado para Senegal y denunció problemas con la asignación de entradas para sus seguidores, una distribución que consideraron insuficiente. Además, criticaron las condiciones inicialmente ofrecidas para su alojamiento y exigieron una solución urgente para tener un hotel digno para la recuperación del equipo.
Estas quejas públicas reflejaron un clima de desconfianza y tensión previo al encuentro, también sobre falta de “juego limpio” y trato desigual por parte de la organización marroquí.
Una nota de Quinndy Akeju