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Francia admite su implicación en la destitución de dirigentes africanos

El gobierno de Francia ha reconocido oficialmente su participación en maniobras políticas destinadas a apartar del poder a determinados dirigentes africanos durante las décadas posteriores a la ‘independencia’ de varios países del continente. La admisión, realizada en el marco de un proceso de revisión histórica, reaviva el debate sobre el neocolonialismo en contexto de la soberanía africana y la necesidad de reparación histórica.

Según declaraciones oficiales, la política exterior francesa en África incluyó en distintos momentos ‘operaciones de influencia’, apoyo logístico y respaldo a actores locales que contribuyeron a la caída o debilitamiento de líderes considerados contrarios a los intereses estratégicos de París. Estos hechos se enmarcan en lo que durante años se conoció como la política de la “Françafrique”, una red de relaciones políticas coloniales, económicas, imperialistas y militares impuestas por Francia a países africanos colonizados por el mismo.

La admisión reconoce que estas intervenciones ‘no siempre respetaron los principios de autodeterminación y soberanía proclamados’ tras los procesos de ‘independencia’ de los años sesenta. Este reconocimiento confirma denuncias históricas sobre la injerencia europea en la vida política del continente. La revelación refuerza la narrativa de que la independencia formal no siempre significó una emancipación real. Diversos gobiernos africanos enfrentaron presiones externas o incluso fueron as*sinados cuando intentaron impulsar políticas económicas autónomas, para nacionalizar recursos estratégicos o redefinir sus alianzas internacionales. Organizaciones de la sociedad civil africana han señalado que estas prácticas contribuyeron a ciclos de inestabilidad política, golpes de Estado y conflictos internos cuyas consecuencias sociales y económicas aún persisten. La admisión francesa, sostienen, abre la puerta a un diálogo más honesto sobre las responsabilidades compartidas en la historia poscolonial.

La cuestión que ahora emerge con fuerza es la de la reparación. Más allá del reconocimiento simbólico, voces académicas y movimientos sociales plantean la necesidad de medidas concretas, tales como desclasificación completa de archivos relacionados con intervenciones políticas en África, el reconocimiento oficial de responsabilidades en casos específicos, cooperación económica basada en condiciones equitativas y no subordinadas, apoyo a iniciativas africanas de memoria histórica y educación. El reconocimiento se produce en un contexto de redefinición de las relaciones entre África y Europa, marcado por una creciente exigencia de respeto mutuo y por el fortalecimiento africano. Esto es un punto de partida para repensar las relaciones desde el principio de igualdad soberana y para consolidar una memoria histórica que sitúe la dignidad africana en el centro del discurso global.

Una nota de Quinndy Akeju

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