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Una fosa séptica, un refugio temporal y dos niñas haitianas muertas: México y la negligencia institucional en la gestión de migración haitiana.

La tarde del 24 de febrero, el Gobernador del Estado de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, informó mediante un comunicado oficial, sobre el hallazgo de los cuerpos sin vida de dos niñas de nacionalidad haitiana en una fosa séptica, al interior del Albergue de Tránsito “Casa Pato”, en el municipio de San Raymundo Jalpan. 

Las menores de edad se encontraban alojadas en este espacio en compañía de su madre. De acuerdo con la información oficial, las niñas habrían sido vistas jugando cerca de la cisterna, posteriormente, fueron reportadas como extraviadas.

En conferencia de prensa, Yarib Hernández García, procuradora estatal de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en Oaxaca, informó sobre la apertura de la carpeta de investigación para el esclarecimiento de los hechos. En concordancia, tanto la directora del Albergue de Tránsito y la Coordinadora General de Albergues, fueron destituidas de sus cargos y puestas a disposición de las autoridades. La procuradora estatal también se comprometió a revisar las condiciones de infraestructura y supervisión de todos los centros asistenciales del Estado. 

Pese a que desde hace poco más de una década la diáspora haitiana tiene presencia en el país, el Estado mexicano no cuenta con elementos mínimos para atender las necesidades específicas de esta población, empezando por la falta de intérpretes y traductores, lo que agudiza la exposición a situaciones de discriminación racial. A ello se suma la falta de datos y el sesgo estadístico que perpetúan la subrrepresentación de la comunidad haitiana en México.

De acuerdo con el ACNUR, para el 2022, Haití se encontraba en el tercer país con mayor número de solicitudes de asilo en territorio mexicano. Para el 2025, la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas, reporta 867 que el INM registró 867 casos de niñes y adolescentes extranjeres provenientes de las islas del caribe (sin especificar cuáles) que iniciaron un Procedimiento Administrativo Migratorio, dada su condición migratoria irregular en el país. Además, tampoco se tienen indicadores desglosados por género, lo que reproduce Violencias Basadas en Género contra las mujeres, niñas y adolescentes haitianas en migración en México.

Aunque el Gobierno de Oaxaca ha expresado su disposición para colaborar con las indagatorias correspondientes, no es suficiente para suplir la serie de omisiones que delata la magnitud de la negligencia institucional mexicana en la gestión migratoria afrodiaspórica. Ante este lamentable panorama, vale la pena colocar una discusión sobre la importancia de la justicia lingüística como parte de la justicia transnacional para avanzar en el principio de no repetición y, sobre todo, en la reparación integral del daño.

Una nota de Ana Hurtado Pliego

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