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Reform UK amenaza con negar visados a naciones africanas que exigen reparaciones: el regreso del chantaje colonial

El 25 de marzo de 2026, la Asamblea General de la ONU aprobó con 123 votos a favor una resolución impulsada por Ghana que declara la trata transatlántica de personas esclavizadas como "el crimen más grave contra la humanidad" y exige reparaciones. Reino Unido (junto con otros países occidentales coloniales) se abstuvieron. Estados Unidos, el Estado genocida de Israel y Argentina votaron en contra.

Apenas dos semanas después de ese hito histórico, el partido Reform UK de Nigel Farage respondió con una amenaza: bloquear los visados a la ciudadanía de entre 17 y 19 países que reclamen reparaciones a Gran Bretaña por su papel en la trata esclavista. Entre los países señalados figuran Ghana, Nigeria, Jamaica, Barbados, Antigua y Barbuda, y Santa Lucía.

El portavoz de asuntos internos del partido, Zia Yusuf, justificó la medida argumentando que las demandas de reparaciones "ignoran" el papel de Gran Bretaña en la supuesta abolición de la esclavización. Una narrativa que historiadores panafricanistas llevan décadas desmontando: la abolición británica de la esclavización no fue un acto de generosidad, como refieren, fue más que nada el resultado de décadas de rebeliones y resistencia de las personas esclavizadas, siendo la Revolución Haitiana de 1804 su expresión más radical. Además, al abolir la esclavización  en 1833, la Corona Britanica compensó económicamente a los esclavistas, y no a las víctimas, con 20 millones de libras esterlinas, una deuda que los contribuyentes británicos terminaron de pagar en 2015.

"Castigar a las víctimas de nuevo es coherente con quienes en la época de la emancipación no deseaban ver a los pueblos africanos liberados."

— Hilary Beckles, presidente de la Comisión de Reparaciones respaldada por CARICOM

Beckles fue contundente al señalar que la propuesta refleja "el legado del racismo tóxico" y que "aún es tan intenso que los pueblos negros son considerados indignos" de recibir reparaciones. Esta medida es la continuación de una lógica colonial que históricamente ha castigado la autodeterminación africana: desde el bloqueo económico a Haití tras su independencia hasta las sanciones a Zimbabwe bajo Mugabe.

La propuesta de Reform UK no se limita a los visados. El partido también prometió recortar la ayuda exterior a los países afectados hasta un tope de mil millones de libras anuales, lo que supondría una reducción del 90% respecto a los niveles actuales. Esta doble palanca, de movilidad y desarrollo, reproduce el mecanismo clásico de la condicionalidad colonial: se otorgan o retiran beneficios en función de su docilidad ante los países coloniales y  no en función del bienestar de los pueblos.

En los últimos dos decenios, Reino Unido dice haber concedido aproximadamente 3,8 millones de visados a nacionales de los países en la lista y ha aportado cerca de 6.600 millones de libras ‘ayuda’ exterior. Usar esos flujos como rehenes frente a una reclamación de justicia histórica ante la ONU equivale a criminalizar el derecho a la memoria y a la reparación.

Reform UK cuenta con solo ocho escaños en el parlamento, pero encabeza las encuestas de cara a las próximas elecciones generales, previstas antes de 2029. Eso convierte sus posiciones en agenda política. El gobierno laborista de Keir Starmer trató de desmarcarse reiterando que el Reino Unido "no pagará reparaciones" pero que mantiene "asociaciones basadas en el respeto mutuo" con los países africanos, una postura que el panafricanismo considera igualmente insuficiente, pues elude la responsabilidad histórica sin adoptar la hostilidad abierta de Farage.

Para la Unión Africana, CARICOM y los movimientos de la diáspora, la respuesta a esta amenaza no puede ser el silencio ni la moderación diplomática. La historia ha demostrado que cada vez que los pueblos africanos han reclamado soberanía económica, -como con Kwame Nkrumah en Ghana, Patrice Lumumba en RDCongo, Thomas Sankara en Burkina Faso o Gaddafi en Libia - las potencias occidentales han respondido con sanciones, golpes de Estado o aislamiento. La amenaza de visados de Reform UK es la versión electoral y populista de ese mismo patrón.

Quinndy Akeju

Fuentes: Reuters (7 abr. 2026), Africanews (8 abr. 2026), VisaVerge, Nkonkonsa.com

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