
En una comunidad rural del oeste de Kenia, una mujer se ha convertido en símbolo de valentía y esperanza tras rescatar a decenas de niñas del matrimonio infantil y devolverlas a la escuela. Se trata de Nice Nailantei Leng’ete, reconocida internacionalmente por su lucha contra prácticas tradicionales que vulneran los derechos de las menores, entre ellas el matrimonio forzado. Aunque su activismo comenzó enfrentando la mutilación genital, su trabajo evolucionó hacia la protección integral de niñas en riesgo de ser obligadas a casarse desde los 12 o 13 años por una cuestion meramente patriarcal.
Un rescate que cambió destinos. Según líderes comunitarios, Leng’ete intervino recientemente en varios casos donde familias planean casar a sus hijas con hombres mucho más mayores, principalmente por motivos económicos. A través del diálogo con personas mayores de la comunidad, autoridades locales y padres, logró frenar los matrimonios y garantizar que las menores regresaran a clases.
“Una niña en la escuela es una niña con futuro”, expresó la activista durante una reunión comunitaria. Organizaciones internacionales estiman que millones de niñas siguen en riesgo de matrimonio infantil cada año. Sin embargo, casos como este demuestran que el cambio es posible cuando las comunidades participan activamente y hay una sensibilizacion social previa/ activa.
Gracias al trabajo de Leng’ete y otras defensoras de derechos humanos, varias familias han firmado compromisos públicos para no casar a sus hijas antes de los 18 años. Además, se han creado redes de apoyo para garantizar que las niñas continúen sus estudios secundarios. El trabajo de la activista ha sido reconocido por organismos internacionales y ha inspirado a mujeres jóvenes en toda la región. Más allá de los rescates individuales, su mayor logro ha sido demostrar que las tradiciones machistas pueden evolucionar o ser destituidas sin perder identidad cultural.
Un texto de Quinndy Akeju