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Nairobi se convierte en el primer condado de Kenia en garantizar la baja por menstruación: dos días pagados al mes, sin preguntas ni formularios

La política, aprobada el 16 de diciembre de 2025, nació de una conversación de almuerzo entre el gobernador y sus ministros y cubre a las más de 9.000 trabajadora/es del gobierno del condado de la capital keniana.

Todo empezó en una comida. El gobernador de Nairobi, Johnson Arthur Sakaja, asegura que estaba sentado con sus ministros de gabinete cuando la conversación giró hacia el dolor menstrual severo de una compañera. De esa charla surgió una decisión que convirtió a Nairobi en el primer condado de Kenia en reconocer formalmente la menstruación como un asunto de salud laboral legítimo.

El 16 de diciembre de 2025, el gobierno del condado de Nairobi aprobó una política que otorga a las trabajadora/e s de la administración pública local dos días libres pagados al mes para gestionar el dolor y el malestar menstrual. La medida se suma al resto de permisos laborales existentes como vacaciones y bajas por enfermedad y funciona sin necesidad de presentar formularios ni justificantes médicos.

La política funciona bajo el principio de "sin preguntas, sin formularios". La/es trabajadora/es comunican que van a hacer uso de la baja y la gestión se tramita internamente. El condado de Nairobi tiene más de la mitad de sus 18.000 empleados en plantilla femenina.

El gobernador Sakaja, impulsor de la medida, explicó su filosofía al anunciarla: el mayor activo de una administración pública es su personal, y reconocer su dignidad es la base de cualquier política de recursos humanos que aspire a mejorar el rendimiento. Más de la mitad de los empleados del condado son mujeres, muchas en edad reproductiva y con síntomas que van desde cólicos severos hasta migrañas, vómitos y diarrea durante el ciclo menstrual.

Janet Opiata, directora de recursos humanos del condado, confirmó que en el primer mes de aplicación de la política, al menos 12 trabajadoras de su departamento, incluida una directora de alto rango, ya habían hecho uso de los días. El retorno fue positivo: la productividad y el estado de ánimo mejoró al volver.

Janet Opiata — Directora de RRHH del condado de Nairobi

"La retroalimentación que hemos recibido, especialmente del personal de gestión del servicio público, es que la medida es muy estimulante. Cuando regresan, son capaces de trabajar incluso mejor."

Lo que dice la ciencia

La ginecóloga Eunice Cheserem, con consulta en Nairobi, explica que el dolor menstrual severo afecta a cerca del 50% de las mujeres que atiende. Los síntomas incluyen calambres intensos, vómitos, diarrea, jaquecas y una incapacidad funcional real que muchas trabajadoras han tenido que disimular durante años por la presión de no "parecer débiles" o "poco fiables".

Los datos científicos que respaldan la política son contundentes: entre el 65 y el 80% de las mujeres y personas menstruantes experimenta dolor menstrual, y una proporción significativa lo experimenta con suficiente intensidad como para deteriorar su rendimiento laboral. La dismenorrea (el nombre clínico del dolor menstrual)  tiene un coste real en productividad que hasta ahora las empresas e instituciones han ignorado o trasladado enteramente a la/es trabajadora/es.

La aprobación de la política generó debate inmediato en redes sociales kenianas y en las emisoras de radio. Una parte de la ciudadanía la celebra como un paso hacia la dignidad y la salud laboral. Otra parte expresa preocupaciones: que la medida refuerce estereotipos sobre la fiabilidad de las trabajadoras o que, en un mercado laboral con alto desempleo y competencia intensa, lleve a algunos empleadores a preferir contratar hombres para evitar el coste percibido.

Christine Akinyi, trabajadora del sector privado en Nairobi, valora los dos días como un buen comienzo pero cree que cuatro serían más adecuados. Al mismo tiempo, comparte la preocupación de que la medida pueda afectar las decisiones de contratación en su contra. 

En el continente africano, solo Zambia cuenta con una política nacional de baja menstrual. Nairobi se convierte en el primer gobierno subnacional del este de África en reconocer este derecho. El gobierno nacional de Kenia ha expresado interés en seguir la evolución de la medida, y otros gobernadores del condado también observan el experimento de cerca.

El modelo de Nairobi destaca por su simplicidad: sin burocracia, sin estigma médico, sin necesidad de justificar el dolor ante ninguna autoridad. Simplemente se comunica y se descansa. Ese diseño busca eliminar la barrera que en Japón y Corea del Sur ha convertido el derecho en papel mojado: el miedo al juicio.

Si la política funciona  (si la productividad mejora, si las trabajadoras se sienten más respetadas, si el modelo se replica) Nairobi habrá demostrado que esta es una decisión de gestión inteligente, además de un acto de justicia feminista.

Un texto de Quinndy Akeju

Fuentes: Associated Press · ABC News · Africanews · The Kenya Times · The Star Kenya · LiveNOW Fox · Maghrebi.org

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