
Un ataque con drones de las fuerzas armadas marroquíes mató el pasado domingo a Lahbib Mohamed Abdelaziz, miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario e hijo del fundador de la organización saharaui. El régimen de Rabat no ha emitido ningún comunicado oficial.
Marruecos mató el domingo en un ataque con drones al dirigente y mando militar del Frente Polisario Lahbib Mohamed Abdelaziz, de 37 años, hijo del histórico líder saharaui Mohamed Abdelaziz. En este ataque, llevada a cabo cerca del muro militar imperialista que divide el Sáhara Occidental, se asesinó a otros dos combatientes saharauis.
Estos asesinatos se produjeron mientras el enviado de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, visitaba los campamentos de refugiados de Tinduf, una provocación deliberada en plena misión diplomática de Naciones Unidas.
La víctima era una figura central del movimiento por la liberación del Sahara Occidental. Lahbib Mohamed Abdelaziz era hijo de Mohamed Abdelaziz, fundador de la organización y miembro de su Secretariado Nacional. Su padre dirigió el Frente Polisario desde 1976 y fue presidente de la República Árabe Saharaui Democrática durante 24 años hasta su fallecimiento en 2016.
Nacido en 1989 en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, Lahbib completó su formación básica allí antes de trasladarse a Argelia para cursar estudios universitarios de Relaciones Internacionales. Tras graduarse, ingresó en noviembre de 2011 en el Ejército de Liberación Popular Saharaui. Su carrera militar avanzó de forma constante: en 2012 completó el curso de Fuerzas Especiales y posteriormente desempeñó diversas responsabilidades de mando.
En los últimos años, Lahbib había vuelto a la escena pública mediante declaraciones y posicionamientos alineados con la línea de escalada militar adoptada por la dirección del Polisario desde la ruptura del alto el fuego en 2020 por Marruecos, lo que había reforzado su imagen como uno de los rostros más visibles de una generación más joven. Era considerado un posible futuro líder del movimiento por la liberación del pueblo saharaui.
El ataque fue ejecutado contra un vehículo todoterreno en la zona situada al este del muro imperialista en el Sáhara Occidental. Junto a Lahbib viajaban otros miembros del movimiento, que también sufrieron bajas entre muertos y heridos.
El hermano del fallecido, Jalil Mohamed, confirmó que Rabat empleó un dron de última generación para ejecutar el ataque. Los ataques con drones se han convertido en una herramienta habitual de la dictadura marroquí tras la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020.
El arsenal tecnológico de Marruecos en este ámbito ha crecido de forma alarmante. Rabat incorporó en 2021 diecinueve drones Bayraktar TB2 de fabricación turca y en 2025 comenzó a integrar los modelos Bayraktar Akinci, dotados de mayor autonomía y capacidad de carga.
El conflicto del Sáhara Occidental rara vez ocupa titulares internacionales. Sin embargo, bajo la aparente inmovilidad diplomática que rodea a esta disputa, la realidad sobre el terreno ha evolucionado durante los últimos años.
El alto el fuego quedó definitivamente roto en 2020 y las acciones militares de las personas saharauis son una respuesta legítima a la situación sobre el terreno. Marruecos, por su parte, mantiene que su propuesta de autonomía constituye la única solución viable al conflicto.
La Presidencia saharaui declaró un luto nacional de tres días tras la muerte de Abdelaziz y otros dos miembros del Frente Polisario. La comunidad internacional, por su parte, guardó un silencio que evidencia la impunidad con la que Marruecos actúa en el territorio. Rabat optó por el mutismo total ante los hechos, una actitud característica de un conflicto en el que el régimen alauí actúa sin consecuencias diplomáticas reales, respaldado por potencias occidentales que anteponen sus intereses geopolíticos y económicos a los derechos del pueblo saharaui.
El asesinato de Lahbib Abdelaziz es la expresión más cruda de una ocupación que lleva más de cincuenta años silenciando al pueblo saharaui. Mientras la comunidad internacional mira hacia otro lado, Marruecos convierte el desierto en un campo de pruebas para sus drones y en un cementerio para las aspiraciones de autodeterminación de un pueblo entero, con la complicidad del Estado Español, que aún no ha cumplido con su deber histórico de descolonizar el territorio.
Como panafricanistas, condenamos con la mayor firmeza el cobarde asesinato de Lahbib Mohamed Abdelaziz y la continuidad de la ocupación ilegal marroquí sobre el Sáhara Occidental. El pueblo saharaui es un pueblo africano cuya lucha de liberación forma parte inseparable de la lucha continental contra el colonialismo, la ocupación y la dominación extranjera. Marruecos, con el respaldo silencioso de potencias occidentales, incluido el estado genocida de Israel, perpetúa en África el mismo proyecto colonial que nuestros pueblos han combatido durante generaciones. La causa saharaui es la causa de África entera: la autodeterminación del pueblo saharaui es un principio fundacional de la Unión Africana y una deuda histórica que el continente tiene con quienes aún viven bajo la bota del ocupante.
Desde Afrocolectiva exigimos el fin de la ocupación y el colonialismo en territorio saharaui, el fin inmediato de los ataques con drones, la retirada de las fuerzas marroquíes del territorio saharaui, que se garantice la autodeterminación a las personas saharauis sobre su tierra, y el reconocimiento pleno e incondicional de la República Saharaui Democrática. La sangre de Lahbib Abdelaziz riega la misma tierra por la que lucharon Lumumba, Cabral y Sankara; la tierra de un pueblo que se niega a desaparecer.
Un texto de Quinndy Akeju