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La salud mental en la comunidad racializada: Triggers y espacios de cuidado

En los últimos años, la salud mental es un tema que ha ido ganando cada vez más y más visibilidad como un tema de interés y preocupación en espacios mainstreams. Sin embargo, el cuidado y la salud mental de las personas racializadas no recibe el mismo nivel de atención, permaneciendo altamente marginalizada en los discursos predominantes. 

Del mismo modo que es importante cuidar de nuestro cuerpo físicamente, no podemos soslayar nuestra mente. Cuidar nuestra salud mental es crucial porque influye directamente en nuestras emociones, en nuestra forma de pensar y en la manera en que nos comportamos. Tiene también la capacidad de afectar nuestra habilidad para lidiar con el estrés, construir relaciones, mantener la productividad etc. En última instancia, determina nuestra calidad de vida y el potencial que tenemos. 

A día de hoy, sigue habiendo muchísimo estigma, además de estereotipos, prejuicios y narrativas sociales y culturales que refuerzan creencias dañinas, como la idea de que “los hombres no lloran” o creencias alrededor de las mujeres, donde se construyen ideas donde la definición de fortaleza es sinónimo de ignorar la salud mental y no reaccionar ante situaciones de abusos y faltas de respeto. Haciendo que se priorice la opinión de terceras personas sobre la necesidad del propio individuo. Sin tener en consideración que con la falta de una estabilidad emocional y mental, una persona puede llegar a perder su sentido de propósito y autoestima, o incluso perder la capacidad de poder estar conectado con los seres queridos y la sociedad.

A nivel general, vemos entonces que el bienestar mental tiene una importancia crucial, tanto para nosotros como individuos, como en nuestra capacidad de poder relacionarnos con las demás personas. 

Si a esta realidad le sumamos el factor migratorio y/o el hecho de ser una persona racializada, vemos que la salud mental cobra un papel aún más importante. Debido a todos los estresores y desencadenantes que podemos encontrarnos en la sociedad como personas inmigrantes y/o negras.

Triggers que pueden desequilibrar el estado mental de las personas racializadas

Las personas racializadas seguimos enfrentando, día tras día, batallas que en una sociedad justa ya deberían estar superadas. Pero además de esto, hay que sumar estresores adicionales que la sociedad se encarga de poner en el camino.

  • Duelo del proceso migratorio

El proceso migratorio puede llegar a ser una de las experiencias más traumáticas que puede llegar a vivir una persona con bajos recursos. No solo por la complejidad en el viaje, y las dificultades que se pueden llegar a vivir, sino también por el duelo de todo lo que se está dejando atrás. El duelo migratorio es un proceso emocional y psicológico complejo que atraviesan muchas personas migrantes. Al hablar de la pérdida o alejamiento del país de origen, del entorno familiar, de la cultura, el idioma, el estatus social, etc.

Mucha gente sale de sociedades donde están bien arraigados y son bien reconocidos,  para empezar una vida desde cero en otro país. Donde la nueva sociedad no siempre reconoce ese estatus social previo, abriendo así la puerta a una serie de sintomatologías, ya sean emocionales, o la sensación de tristeza, ansiedad, nostalgia, irritabilidad, miedo a la deportación, la sensación de no pertenencia o incluso la redefinición de la identidad, etc. 

Al llegar a un nuevo lugar, suele producirse una ruptura con el país de origen. Esta distancia genera un sentimiento de no pertenencia y, en muchos casos, una idealización del lugar que se dejó atrás, ignorando los problemas estructurales o sociopolíticos que también forman parte de esa realidad. Esta idealización, junto con la desconexión emocional, puede dificultar la integración y la adaptación a la sociedad de acogida.

También es importante considerar la posible aparición del Síndrome de Ulises, un tipo de estrés crónico asociado a las múltiples adversidades y que puede surgir por factores como la discriminación, la soledad, el empobrecimiento o la exposición constante a problemas y situaciones adversas.

  • Encuentro del sentido de identidad

Los hijos de migrantes o las personas que migraron a edades muy tempranas, pueden llegar a desarrollar una sensación de limbo. Debido a la sensación de no pertenencia, donde para los autóctonos son “los de fuera” pero para la comunidad de origen son “los otros”. Produciendo que por ejemplo, en mi caso, sea vista como la española por los nigerianos, pero a la vez como la nigeriana para los españoles. Obligándonos a vivir una otredad durante etapas vitales como la niñez y la adolescencia. O más bien hasta que por fin encontramos la forma de hacer cohabitar estas dos dualidades en nuestra identidad.

Todo esto se produce al intentar retomar o entrar en contacto con la cultura y tradiciones que dejamos atrás, siendo ese nuestro origen, pero a la vez intentar adaptarnos en la sociedad en la que estamos viviendo. Y de esta forma, este conflicto de identidad se produce en los más pequeños que iniciaron este viaje. Y que durante su niñez y adolescencia, han buscado alcanzar un sentido identitario que les permita funcionar de forma sólida, a nivel psicológico y social en la sociedad en la que se encuentran, sin perder los lazos de dónde vienen. Nueva sociedad que muchas veces posee formas de vida, culturas y tradiciones que pueden chocar en exceso con su país de origen.

  • Integración y choque cultural

Como mencionamos anteriormente, para los jóvenes migrantes uno de los triggers que puede llegar a impactar sobre su proceso en definir su sentido de identidad, es el choque cultural que puede llegar a darse entre la sociedad de la que son originarios y la sociedad en la que se están integrando. 

Si bien es cierto que el vínculo entre la salud mental, la integración y/o el choque cultural es dinámico e interdependiente, es decir que se influyen mutuamente y cambian con el tiempo, cabe reconocer que el choque cultural actúa como un estresor psicológico. Y si no se gestiona y remedia adecuadamente, puede llevar al desarrollo de sintomatologías. De ahí la importancia de una correcta y rápida adaptación e integración, debido a que puede tomar la función de amortiguador de los efectos negativos del choque cultural. 

Sin embargo, tampoco se debe caer en la presión de adaptarse por completo en poco tiempo, ya que esto puede generar estrés adicional. Ya que esta presión a todo un nuevo sistema de normas de comportamiento sociales, legislativos, culturales, etc., puede producir ansiedad, o incluso desorientación.

  • Adversidades sistemáticas  y estructurales; extranjería, medicina, viviendas, etc.

Resulta imposible resumir todas las adversidades que enfrentan las personas migrantes y racializadas dentro de los distintos sistemas y estructuras. Pero no podemos omitir el estrés mental y el sentimiento de exclusión que puede producir la dificultad de acceso a ciertos elementos básicos como podría ser el acceso a una vivienda digna, a ser tratado en los centros de salud de forma eficaz y sin marginalización o a la posibilidad de acceder a un empleo digno.

A nivel legislativo y de extranjería seguimos viendo que a pesar de algunas reformas realizadas, todo el proceso de regularización y la burocracia tras ellas sigue siendo extremadamente lento y complejo. Sin olvidarnos tampoco del Pacto Europeo de Migración y Asilo que entrará en vigor este año, que también podría producir un endurecimiento de las normas.

En el entorno de la salud y el cuidado físico, tener una situación administrativa irregular es sinónimo de no tener acceso a una atención médica pública completa. Dejando a muchos migrantes expuestos ante enfermedades crónicas o patologías que pueden llegar a agravarse con el paso del tiempo y sin que se hayan tratado.

A nivel de acceso a la vivienda, hemos escuchado y probablemente vivido los problemas de acceso tanto en el mercado privado como en el mercado público. Empresas y particulares que se niegan a alquilar una vivienda por tu color de piel o tu país de origen. Abrazando los prejuicios y estereotipos preconcebidos que tienen en su mente respecto a las personas racializadas y sus culturas. Esto sería por un lado, pero no podemos olvidarnos del aspecto económico, ya que generalmente las personas recientemente migradas tienen un poder adquisitivo menor, y por tanto más dificultad para acceder a los precios estipulados. Y más aún en los tiempos que corren, donde el incremento del precio de la vivienda está aumentado de forma desproporcionada en la mayoría de las Comunidades Autónomas. 

Otra esfera donde existe un alto porcentaje de discriminación y por tanto capaz de generar un estres psiciologico es en el ambito laboral. Tener una capacidad adquisitiva es vital para evitar entrar en un ciclo de empobrecimiento, sin embargo, las barreras de contratación o incluso administrativas juegan un papel importante en este ciclo de pobreza. 

En el caso de las personas en situación administrativa irregular, la falta de estatus legal las empuja a trabajar en la economía informal, donde son más vulnerables a la explotación y carecen de protección sindical, laboral o social. Incluso cuando las personas intentan realizar las gestiones necesarias para trabajar legalmente, las múltiples exigencias documentales y tiempos burocráticos hacen todo el proceso de conseguir un empleo de forma legal, un proceso largo y tedioso. 

A esto se suman las dificultades para homologar títulos académicos y universitarios, un proceso que puede ser lento, costoso y frustrante. Algo que empuja a muchos migrantes a trabajar en empleos que no corresponden con su formación profesional ni con su experiencia. 

Con lo vital y necesario para la subsistencia como es el area laboral para una persona, sigue habiendo muchísimas formas de discriminación, además de lo ya mencionado. Como el tipo de contrato, o el salario que se percibe o las condiciones en las que se trabaja, o simplemente el racismo y el trato de los compañeros de trabajo. 

  • Microracismos; entorno laboral, académico, sociedad

El racismo es algo muy obvio, que la mayoría de las personas saben y pueden detectar a leguas. Pero ahora bien, las microagresiones son otro tema. Podemos encontrar este tipo de agresiones en cualquier ámbito, en cualquier círculo y a manos de cualquier persona, incluso de compañeros de trabajo o de clase. 

En muchas ocasiones he escuchado comentarios disfrazados de bromas o halagos que, al analizarlos, resultan ser microracismos, un insulto o una invalidación, ya sea de tu experiencia como persona racializada o invalidación de tu conocimiento, trabajo, experiencia, etc. Y puede que eso sea lo más hiriente, que lo escuchas de manos de personas con las que haces vida y ves prácticamente todos los días. Muchas veces, quienes los realizan ni siquiera son conscientes de que están reproduciendo microracismos o actitudes racistas aversivas. Pero al final del día hieren del mismo modo. 

  • La interseccionalidad sobre la salud mental

Cuando analizamos la interseccionalidad, junto al resto de las cosas ya mencionadas previamente, vemos que supone otro tipo de estresor. En el sentido de que a los prejuicios e ideas racistas preconcebidas que ya tenga la sociedad sobre los migrantes, se le añadiría ahora los prejuicios que se tenga sobre la comunidad LGTBIQ+, las personas con diversidad funcional, las personas empobrecidas, etc.

La importancia de la comunidad como sistema y red de apoyo

A través del recorrido por el que acabamos de pasar, vemos que hay muchísimos factores de estrés externos que pueden influir negativamente sobre la salud mental. Generando sintomatologías psicológicas, sociales o somáticas. 

De ahí la relevancia de construir un espacio seguro para nosotros. Un lugar que podamos llamar hogar, donde encontremos a otras personas con experiencias similares o que respeten nuestras vivencias sin cuestionar la validez de nuestras emociones y sentimientos.

Estas redes de apoyo nos ayudan a reconocer el hecho de que no estamos solos, que la migración y la adaptación a una nueva comunidad no es un proceso que debamos vivir en soledad. Hay personas capaces de entender lo que estamos pasando, ya sea porque lo hayan vivido o porque tienen suficiente empatía para escucharnos y acompañarnos emocionalmente.

Las redes de apoyo son de vital importancia para las personas recién llegadas. Al funcionar como comunidad a través de la cual compartir y recibir información, ya sea de viviendas, información legislativa, clases de idiomas o incluso ayuda para encontrar un empleo o un centro de culto. Por qué no podemos pasar por alto, la importancia de la espiritualidad para los creyentes. Tener ese sostén, esa fe a la que agarrarse, muchas veces es lo que empuja a las personas a seguir luchando por un futuro mejor.

Pero esa red de apoyo también sirve para los jóvenes migrantes o los hijos de inmigrantes. Tener un grupo de personas en tu misma situación, con quienes navegar la dualidad de tu identidad, es fundamental para sentirte arraigada a tu cultura originaria, pero sin perder de vista los elementos culturales y tradicionales de la nueva sociedad que estás adoptando.

Muchas veces, los grupos de ayuda en comunidad resultan ser la única vía de cuidado social y bienestar a la que se puede acceder, ya que un programa de tratamiento psicológico o terapéutico no siempre es económicamente posible. Pero también existen barreras como el idioma o los estigmas alrededor de asistir a sesiones psicológicas o terapéuticas.

Como personas racializadas, migrantes y/o hijes de migrantes, enfrentamos numerosos estresores en las sociedades occidentales en las que vivimos. Por lo que cuidar de nuestra mente no es un hábito que debamos abandonar. Debe ser una prioridad para funcionar apropiadamente en la sociedad, tener una visión clara sobre nuestras vidas, nuestros objetivos y lo que esperamos llegar a ser o conseguir, porque impacta directamente en el resto de nuestro ser. 

“Tenemos que socializar los traumas de la afrodescendencia, compartirlos y superarlos, porque enfrentarnos individualmente a dichos traumas es una estrategia de distracción hábilmente diseñada por los descendientes de los esclavistas: nuestros amigos.” Justo Bolekia

Una reflexión de Favour Ekaezunim

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