
“Hijo de puta la que ha liado”, “traete el taser, traete el taser”, “bueno, ya ha muerto, ¿no?” son algunas de las frases de policías que se escuchan de las grabaciones de lo ocurrido. Haitam Mejri, un hombre africano de 35 años, fue reducido por cinco agentes y recibió descargas de pistolas Taser. Su familia denuncia que su muerte durante una supuesta intervención policial en Torremolinos (Málaga) fue consecuencia de un uso desproporcionado y excesivo de la fuerza, y exige que se investigue como homicidio. Sus abogados, Samuel Tejada y Miriam Rosales, han solicitado una segunda autopsia y nuevas diligencias judiciales, incluyendo la citación de personal sanitario que atendió a Haitam en el lugar de los hechos.
Las imágenes de las cámaras de seguridad, a las que la familia ha tenido acceso, muestran que Haitam nunca actuó de forma agresiva y obedeció las órdenes policiales. Aun así, recibió una intervención violenta que terminó con su vida. La familia sostiene que estos hechos reflejan un patrón de violencia institucional que afecta de manera desproporcionada a personas racializadas y migrantes.
El fallecimiento se produjo el domingo 7 de diciembre de 2025, alrededor de las 19:30 horas. Haitam había entrado a un locutorio para pedir un cargador de teléfono. El propietario, al percibir ‘nerviosismo’ en el joven, lo retuvo y llamó al 112, alegando un robo con violencia. Tres patrullas de la Policía Nacional acudieron al lugar; mientras un agente controlaba la puerta, los otros cinco redujeron a Haitam en el suelo y aplicaron descargas eléctricas. Poco después falleció.
La policía afirma que la causa fue una parada cardiorrespiratoria y que la actuación estuvo “conforme a derecho”. Sin embargo, familiares y activistas antirracistas señalan que el episodio evidencia un uso de fuerza letal dirigido de manera desproporcionada hacia un hombre racializado, siguiendo un patrón que ha sido documentado en múltiples casos de violencia institucional en España y Europa que ha sido evidenciado incluso en la ONU.
Los vídeos completos descartan cualquier robo o comportamiento agresivo de Haitam. “Resulta difícil mantener la confianza en instituciones que presentan una versión de los hechos sensiblemente distinta a la que reflejan las imágenes”, declaró Nasser Mejri, hermano de Haitam.
Los abogados explican que las diligencias solicitadas buscan acreditar que hubo homicidio por exceso de fuerza, y han pedido las grabaciones de las cámaras incorporadas a las pistolas Taser y de los dispositivos de los agentes, aunque temen que algunas no sean facilitadas. La familia también exige una disculpa pública y la rectificación de comentarios que lo retrataron falsamente como agresivo o delincuente.
Diversos sindicatos policiales han defendido la actuación de los agentes, llegando a describir a Haitam como “sujeto agresivo”, como ocurre con frecuencia con las personas racializadas al ser altamente criminalizadas, mientras que la familia, organizaciones sociales y su representación legal subrayan que estas versiones reflejan un sesgo racista que criminaliza a personas racializadas. Activistas antirracistas y organizaciones de Derechos Humanos han señalado que este caso es una muestra más de cómo la violencia policial impacta de manera desproporcionada sobre personas migrantes y racializadas, y han llamado a una investigación transparente y a reformas profundas en el uso de la fuerza.
Fuente: EL PAIS
Un texto de Quinndy