
Ha pasado de nuevo. El viernes 15 de mayo, poco después de las 17:00 horas, Yves Sakila fue perseguido por personal de seguridad en Henry Street, una de las principales arterias comerciales de Dublín, ya que ellos sospechaban sin fundamentos que había robado en un establecimiento. Cuando los gardaí —la policía irlandesa— llegaron al lugar, Sakila ya llevaba un tiempo inmovilizado en el suelo por un grupo de guardas de seguridad. Los agentes le esposaron en un intento de controlar la situación, pero casi de inmediato detectaron que Sakila se encontraba mal, le retiraron las esposas y comenzaron a practicarle la reanimación cardiopulmonar. Fue trasladado en ambulancia al hospital Mater, donde fue declarado muerto.
Las imágenes, que circularon por aplicaciones de mensajería durante el fin de semana, muestran a Sakila inmovilizado en el suelo por varios hombres durante casi cinco minutos. En un momento del vídeo, uno de los hombres apoya la rodilla con fuerza en la nuca o la cabeza de Sakila. Más adelante, otro guarda presiona su cabeza contra el suelo. Tras varios minutos de inmovilización, Sakila pierde la consciencia y uno de los hombres comprueba su pulso en el cuello.
El Consejo Irlandés de Libertades Civiles calificó el nivel de fuerza empleado por los guardas de seguridad como desproporcionado y excesivo y exigió que la muerte de Sakila fuera investigada "con rapidez, rigor y transparencia".
Sakila había vivido en Irlanda desde 2004 y llevaba los últimos dos años residiendo en el centro Granby de los Salvation Army, en Dublín 1. El personal de la organización lo describe como un residente agradable y tranquilo, con un profundo interés en la tecnología y que en ocasiones asistía a servicios de oración.
La vicepresidenta de la Comunidad Congoleña en Irlanda, Laure Zoya, subrayó ante los medios: "Queremos recordar al público que Yves Sakila era más que un titular. Era un miembro de nuestra comunidad, un profesional que trabajaba en Irlanda, y un ser humano cuya vida importaba".
Zoya añadió que los miembros de la comunidad congoleña, que se encuentran entre las primeras comunidades negras en asentarse en Irlanda, se sienten hoy conmocionados, perturbados y han perdido la sensación de seguridad. "La Irlanda que conocieron hace 30 años ya no existe", declaró a la cadena pública RTE.
El vídeo se ha comparado ampliamente con el asesinato de George Floyd en Minneapolis en 2020. Las imágenes muestran a cinco hombres colocando su peso sobre Sakila, que no ofrece resistencia significativa, mientras uno de ellos apoya la rodilla con fuerza en su nuca. Ademas, es necesario señalar que el lenguaje periodístico utilizado para describir el suceso -"se volvió inconsciente"- reproduce la misma voz pasiva que habitualmente se emplea en los casos de violencia policial contra personas negras, como si la pérdida de vida fuera un evento espontáneo desvinculado de las acciones de quienes lo rodeaban.
El director de la Red Irlandesa Contra el Racismo, Shane O'Curry, fue contundente: "Nadie merece morir por ser sospechoso de robo. Algo salió terriblemente mal. Estamos muy preocupados porque este caso presenta todas las características de un uso excesivo de la fuerza".
El caso enfrenta ahora una doble vía de investigación institucional.
Mientras los gardaí llevan a cabo su propia investigación sobre los hechos ocurridos en Henry Street, la muerte de Sakila ha sido también referida por la Jefatura de la Garda a Fiosrú, la Oficina del Defensor del Pueblo Policial. Fiosrú investiga cualquier situación en la que una persona resulte gravemente herida o muera en el momento en que ha tenido contacto con miembros de la Garda. Investigadores de Fiosrú se presentaron en la escena de Henry Street el propio viernes.
La autopsia practicada sobre el cuerpo de Yves Sakila resultó “inconclusa".
Los gardaí han hecho un llamamiento público a los testigos para que se pongan en contacto con ellos, y solicitan a cualquier persona que disponga de vídeo del área de Henry Street entre las 17:00 y las 17:30 del viernes 15 de mayo que lo entregue a las autoridades.
Hoy mismo, la relatora especial para la igualdad racial de Irlanda, Ebun Joseph, expresó su "profunda conmoción y grave preocupación" ante las circunstancias de la muerte de Sakila, y exigió que la investigación se lleve a cabo "de manera que sea demostrablemente independiente, transparente, imparcial y rigurosa". Joseph subrayó que "la muerte de cualquier individuo en circunstancias que involucren el uso de la fuerza y la inmovilización exige el más alto nivel de escrutinio, especialmente cuando se trata de una persona negra".
El martes 19 de mayo se celebró una vigilia en Henry Street en la que miembros de la Comunidad Congoleña en Irlanda entonaron oraciones, cantaron canciones y depositaron flores en el lugar donde Yves Sakila fue inmovilizado.
Más de un centenar de personas se reunieron portando pancartas caseras. Una de ellas rezaba: "Justicia para Yves y para todas las víctimas de la brutalidad sistémica". La multitud coreó "Justicia para Yves" y "No más violencia".
Benedict Mputu, de Sandyford, Dublín, declaró en la vigilia: "Estoy consternado y asqueado de que el país que llamo hogar pueda tratar a alguien así".
Una protesta convocada por la comunidad congoleña en Irlanda está programada para este jueves 21 de mayo frente al Parlamento irlandés, el Dáil.
Yves Sakila tenía 35 años, llevaba más de dos décadas en Irlanda y murió por una sospecha de robo. No por un crimen. Por una sospecha directamente relacionada con su color de piel. Eso es lo que vale una vida negra en el continente que se abandera de los Derechos Humanos.
El lenguaje también es violencia. Decir que Yves "se volvió inconsciente" mientras lo aplastaban contra el asfalto es encubrirlo. Es la misma gramática que usaron con George Floyd. La misma que usan cada vez que una persona negra muere a manos de policías.
Hay que dejarlo claro: una investigación que no nombra el racismo como variable es una coartada. Exigimos justicia para Yves Sakila.
Un texto de Quinndy Akeju
Fuentes: The Irish Times, RTÉ, Novara Media, Irish Star, Daily Dispatch, Newsletter.co.uk, The Canary, Irish Network Against Racism