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El gran robo de la historia: el 90% del patrimonio africano está en manos de museos occidentales

Millones de objetos sagrados, coronas, esculturas y reliquias arrancados del continente africano durante el colonialismo siguen expuestos en Europa y América de lNorte, mientras los pueblos originarios reclaman lo que les pertenece.

Imagina que alguien entra a tu casa, se lleva tus fotos familiares, los cuadros de tus abuelos, los objetos con los que rezas, y los cuelga en la pared de su salón como decoración. Eso, a una escala brutal y sistemática, es lo que hicieron las potencias coloniales europeas con el continente africano durante siglos. Y hasta hoy, esa situación no ha sido revertida.

Según un informe encargado por el gobierno francés y elaborado por los académicos Felwine Sarr y Bénédicte Savoy en 2018, aproximadamente el 90% del patrimonio cultural africano se encuentra fuera de África. No fueron intercambios voluntarios: la gran mayoría de esas piezas fueron tomadas por la fuerza, mediante saqueos militares, presión colonial o engaños durante la época del imperialismo europeo en el continente africano.

El patrimonio cultural no son simples objetos bonitos, nisiquiera se usaban de decoración. Estos son historia viva, identidad, memoria colectiva y espiritualidad de pueblos enteros. Tenerlos fuera del continente es como tener el corazón de África latiendo en vitrinas europeas.

Caso: El Saqueo del Reino de Benín — 1897

En enero de 1897, el Imperio Británico envió una expedición militar “de castigo” contra el Reino de Benín, en lo que hoy es Nigeria. Soldados británicos incendiaron el palacio real, masacraron a la población y se llevaron más de 5.000 obras de arte, entre ellas los célebres Bronces de Benín: placas y esculturas de cobre y bronce que representaban siglos de historia, religión y poder político de un pueblo con una civilización avanzadísima. Hoy esas piezas están repartidas entre el Museo Británico en Londres, el Ethnologisches Museum de Berlín, el Metropolitan Museum de Nueva York y decenas de instituciones más en Europa y América del Norte. Nigeria lleva décadas reclamando su devolución.

Caso: Bélgica y el Congo — 180.000 objetos bajo una sola techumbre

El Museo Real de África Central, conocido como el Museo de Tervuren, ubicado en las afueras de Bruselas, alberga más de 180.000 objetos procedentes del Congo, Rwanda y Burundi. Este museo fue fundado en 1898 por el rey Leopoldo II de Bélgica, el mismo monarca responsable de uno de los regímenes coloniales más violentos de la historia, que causó entre 10 y 15 millones de muertes en el Congo. Las piezas que guarda ese museo fueron recolectadas durante ese periodo de terror. El Congo apenas ha recuperado una fracción mínima de su propio patrimonio.

Objetos africanos en museos fuera de África (estimaciones documentadas)

Museo Británico (Londres)~70.000

Museo de Tervuren (Bélgica)~180.000

Musée du quai Branly (París)~70.000

Ethnologisches Museum (Berlín)~75.000

El argumento más habitual de los museos europeos para no devolver las piezas es que "son custodios universales del arte mundial" y que en los países de origen no estarían "bien conservadas". Este razonamiento es racista en su raíz: da por sentado que los pueblos africanos no son capaces de cuidar su propio legado, el mismo argumento que usó el colonialismo para justificar la ocupación de territorios soberanos. Hoy África tiene museos, restauradores, investigadores y una comunidad cultural vibrante perfectamente capaz de hacerse cargo de su herencia.

Que Europa decida quién puede conservar el patrimonio africano es una continuación del control colonial por otros medios, para nada ‘neutralidad cultural’.

Algunos países han dado pasos tímidos hacia la restitución. Francia devolvió 26 obras a Benín en 2021. Alemania ha iniciado conversaciones para devolver los Bronces de Benín a Nigeria, aunque el proceso avanza lentamente. Estos gestos, aunque importantes, son gotas en un océano: miles de instituciones siguen sin mover una sola pieza.

El movimiento panafricanista y la sociedad civil del continente llevamos décadas exigiendo la restitución completa e incondicional del patrimonio robado. Ni como un favor ni como una concesión diplomática, sino como un acto de justicia histórica. Un pueblo que no puede ver, tocar y estudiar su propia historia en su propio suelo es un pueblo al que le han arrancado parte de su dignidad.

La pregunta no debería ser si África puede recuperar su patrimonio. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más el mundo va a permitir que continúe este robo?

Un texto de Quinndy Akeju

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