Revista

CUBA: PACIENTES CONECTADOS A RESPIRADOR EN HOSPITALES MUEREN EN CUBA

 La crisis en el sistema de salud cubano ha alcanzado niveles muy altos en las últimas semanas, con consecuencias humanas devastadoras. Pacientes necesitades de respiración asistida han muerto tras no poder acceder a respiradores funcionales o suministros adecuados, situación que se ha agravado por la escasez de equipos médicos esenciales en hospitales de todo el país.

El desabastecimiento generalizado de insumos y equipos ha obligado a muchos hospitales a improvisar con recursos limitados, mientras que la falta de respiradores mecánicos adecuados ha impedido que pacientes con enfermedades graves —como insuficiencia respiratoria, complicaciones de COVID‑19 u otras patologías críticas— reciban la atención indispensable para sobrevivir. Familias cubanas relatan a través de redes sociales cómo seres queridos conectados a sistemas de ventilación improvisados no han podido resistir ante la ausencia de tecnología de soporte vital adecuada.

Autoridades sanitarias han señalado que este colapso no puede separarse de la crisis económica que atraviesa la isla, donde el sistema de salud, antaño considerado un orgullo nacional, hoy lucha por mantenerse operativo ante la escasez de suministros básicos, electricidad intermitente y falta de repuestos cruciales para equipos médicos. La situación se ha visto intensificada por una serie de apagones y falta de recursos energéticos que también afectan a los hospitales.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba por más de seis décadas ha tenido efectos directos y acumulativos sobre la capacidad del sistema sanitario cubano para acceder a respiradores, insumos, repuestos y tecnologías médicas críticas. Las sanciones que persisten incluso cuando se trata de equipamiento médico, constituyen un obstáculo estructural para el ejercicio pleno de derechos fundamentales, y en este caso han contribuido a la privación de medios de supervivencia esenciales para quienes más los necesitan.

 En este contexto, el Gobierno cubano ha señalado de forma reiterada al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos como una causa central de la escasez de equipos médicos y suministros esenciales que hoy faltan en los centros de salud de la isla. La administración cubana sostiene que las restricciones impuestas por la política estadounidense han dificultado el acceso a mercados internacionales para comprar dispositivos médicos, repuestos, componentes y medicinas que contienen un porcentaje de partes fabricadas en Estados Unidos, impedimento que afecta directamente a la disponibilidad de respiradores avanzados y otros equipos especializados.

Se ha documentado cómo empresas médicas y fabricantes con sede en Estados Unidos o con estrechos vínculos comerciales con ese país han cancelado o denegado exportaciones de ventiladores pulmonares y otros dispositivos críticos a Cuba, citando las restricciones del embargo y el temor a sanciones secundarias. Esta situación ha obligado a Cuba a depender de soluciones internas o de donaciones externas para intentar paliar la falta de tecnologías médicas fundamentales, con resultados limitados frente a la demanda real de pacientes en estado crítico.

El presidente Miguel Díaz‑Canel ha calificado en varias ocasiones el embargo como “criminal e inhumano”, denunciando su impacto en el derecho a la salud de millones de cubanos. En actos públicos recientes ha responsabilizado a la política estadounidense por agravar la crisis sanitaria, describiendo al bloqueo como un factor que ha estrangulado financieramente al país y ha impedido el acceso oportuno a terapias vitales en hospitales.

Mientras tanto, movimientos de solidaridad internacional han impulsado campañas como “Let Cuba Breathe” para enviar insumos médicos, alimentos y otros recursos a la isla, denunciando que el embargo estadounidense contribuye directamente a la falta de la atención sanitaria que muchas familias cubanas necesitan desesperadamente.

La crisis sanitaria cubana, que hoy tiene rostros concretos de pacientes que no sobreviven sin respiradores, vuelve a poner en el centro del debate global el impacto de las políticas de sanciones yankees sobre el derecho a la salud y la vida de las personas. Familias, médicos y organizaciones de derechos humanos exigen que se ponga fin a las barreras que impiden el acceso a equipos y tratamientos que, para muchos, significan la diferencia entre la vida y la muerte.

¡AGUANTE CUBA!

Un texto de Quinndy

También le puede interesar...