
Por primera vez en años, estudiar una maestría o un doctorado sin endeudarse deja de ser un privilegio lejano para el Pacífico colombiano. Con más de 300 becas del 100%, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación abre una puerta que podría transformar no solo trayectorias individuales, sino la capacidad del territorio para producir conocimiento, incidir en las decisiones nacionales y ocupar espacios históricamente negados.
En el Pacífico colombiano, donde confluyen desigualdades estructurales, menor oferta de educación avanzada y altos índices de pobreza multidimensional, el acceso a estudios de maestría y doctorado ha sido históricamente restringido. No por falta de talento, vocación o capacidad académica, sino por condiciones estructurales que durante décadas han reducido las posibilidades reales de acceder a formación de alto nivel en la región, permitiendo que exista una concentración de producción científica y académica en ciudades del interior del país.
En este contexto, la apertura de la convocatoria Becas para el Cambio- Capítulo Pacífico, anunciada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, representa una intervención directa en esa desigualdad histórica. La iniciativa financiará 294 maestrías y 54 doctorados, con una inversión superior a 55 mil millones de pesos colombianos, los cuales cubrirán la matrícula y sostenimiento para las personas seleccionadas.
Según explicó la ministra Yesenia Olaya en declaraciones recogidas por medios nacionales, el objetivo es fortalecer la formación de talento humano de alto nivel en municipios priorizados de los departamentos del Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, incluyendo distritos como Buenaventura. El programa está dirigido a profesionales nacidos en estos territorios y busca ampliar el acceso a la formación avanzada sin que ello implique endeudamiento.
Las cifras oficiales evidencian la magnitud del desafío. De acuerdo con información divulgada por el Ministerio de Ciencia, apenas el 3,5% de profesionales del Pacífico accede a estudios de maestría y alrededor del 0,5% alcanza el nivel doctoral. Además, menos del 30% de quienes culminan la educación media ingresan de manera inmediata a la educación superior. Estos datos se enmarcan en una realidad regional donde los niveles de pobreza multidimensional superan el promedio nacional, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.
La convocatoria que estará abierta hasta el 24 de marzo de 2026, incorpora un enfoque diferencial que otorga puntaje adicional a personas pertenecientes a comunidades étnicas, víctimas del conflicto armado y población vulnerable. En una región con alta presencia de comunidades afrocolombianas e indígenas, este componente resulta fundamental para reconocer que las condiciones de partida no han sido iguales y que cerrar brechas requiere medidas concretas.
Por otra parte, las áreas de formación incluyen educación, derecho, administración, ciencias aplicadas, salud y gestión pública, entre otras, así como líneas estratégicas relacionadas con bioeconomía, transición energética, soberanía sanitaria y ciencia para la paz. Esto sugiere una intención de articular la formación académica con las necesidades estructurales del territorio.
Las Becas para el Cambio no resolverán por sí solas décadas de desigualdad estructural. Sin embargo, constituyen un paso significativo hacia una distribución más equitativa de las oportunidades educativas de alto nivel.
El conocimiento es poder, y cuando el Pacífico accede a ese poder, no solo se amplían posibilidades individuales, sino que se fortalece la capacidad del territorio para decidir su propio futuro.
Una nota de Evelin Yusseth Asprilla Caicedo